Hace más de 30 años leí La Quinta Disciplina de Peter Senge. Se convirtió en libro de cabecera para mí. Su tesis sobre las organizaciones que aprenden me marcó profundamente.
Muchas veces en estos más de 30 años he pensado que sigue siendo extraordinariamente vigente. Quizá porque, a diferencia de otros animales, los humanos —y las organizaciones— tendemos a tropezar más de una vez con la misma piedra.
Spoiler: aprender no nos resulta tan natural como creemos.
Aprender de verdad exige algo más que experiencia acumulada. Exige humildad. Exige gobernar el ego. Exige escuchar —no solo oír— y permitir que otras miradas amplíen nuestro criterio.
En este artículo traigo esto al rol de CEO, a cualquier rol de liderazgo realmente. ¿Aprender es una responsabilidad del liderazgo?

