La semana pasado surgió el debate sobre la participación de los trabajadores en los consejos de administración, tras las declaraciones de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (https://lnkd.in/ebKnFi4X)
A la espera de conocer los detalles concretos de la propuesta, lo que sí queda claro es que todavía hay mucha confusión (¿desconocimiento…?) sobre cómo funciona realmente una empresa y qué significa gobernarla.
Una empresa no es una democracia. No funciona con votaciones, ni con representaciones proporcionales. Funciona con propiedad, riesgo, responsabilidad y liderazgo.
Si trasladamos la lógica democrática al gobierno de la empresa, corremos el riesgo de diluir responsabilidad, politizar la toma de decisiones y debilitar la ejecución.
Y esto no hace a la empresa más justa; hace que pierda foco y capacidad de generar valor.
En este artículo profundizo sobre por qué confundir democracia con gobernanza empresarial debilita el liderazgo y la creación de valor, y cómo el CEO puede ejercer su rol como alineador y garante de resultados.
Importante no caer en debates estériles…

